1984. FRANKENWEENIE

•abril 2, 2009 • Dejar un comentario

1984. FRANKENWEENIE

“Cuando me dijeron que sí me quede alucinado”. Teniendo en mente la fría acogida que Hansel y Gretel tuvo por parte de los ejecutivos de Disney, no resultan extrañas las palabras de Burton, resumiendo su asombro ante el sí, pro parte de la compañía, para la realización de su nuevo proyecto: una especie de revisión, desde su particular priisma personal, de dos títulos clásicos en el cine de terror de todos los tiempos: El doctor Frankenstein (1931) y La novia de Frankenstein (1935) dirigidas ambas por el británico James Whale, para el ciclo de filmes de terror que la Universal llevó a cabo durante los años treinta.

     

   La idea original del filme le vino a Burton a raíz de una serie de bocetos que el director había llevado a cabo en alguna de sus monótonas jornadas en Disney. Al mismo tiempo, y como casi siempre sucede en el caso de Burton, en la idea del filme había mucho de los sentimientos personales del director, sentimientos que tienen su origen en esa obsesiva pasión cinéfila que tanto marcó al joven Burton durante su infancia.

   De esta forma, en la gestación de Frankenweenei, se muestran nuevamente los tres ejes fundamentales que vertebran la filmografía de Burton: la cinéfila, el sentimiento y la cultura popular.

 Con una mezcla de terror gótico y los rasgos de la clase media suburbana, Burton planteaba la revisión de un tema clásico como es la creación artificial de vida, distanciándose de la mayoría de títulos  precedentes que habían sobre el tema.

 

Tríada fundamental para entender las fantasías cinematográficas de Burton, estos tres elementos se constituyen al mismo tiempo, como los argumentos principales del director a la hora de contraargumentar, a los críticos cuando se refieren a su obra en términos de simples remakes o parodias de títulos anteriores.  

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    Este plante un filme que huye por completo de postulados maniqueístas, consiguiéndolo mediante la inclusión del mismo Victor, que convierte el amor por su perro en un sentimiento que le llevará incluso a simular ser un Dios. Victor es la clave fundamental con la que se dota a la película de credibilidad, para que no se convierta únicamente en un acto de amor de un niño por su mascota.

 

1983. Hansel y Greatel

•abril 2, 2009 • Dejar un comentario

1983. Hansel y Greatel

Producción: Walt Disney Productions. Director: Tim Burton. Guió: Julie Hickson. Productora ejecutiva: Julie Hickson. Reparto: Michael Yama, Jim Ishida. Duración: 45 minutos.

   Hansel y Gretel  es el primero de los tres trabajos realizados por Burton para la televisión. Tras el original debut del director con Vincent, Disney puso en sus manos un presupuesto de 116.000 dólares para la realización de su segundo proyecto: una versión del tradicional cuento de los Grimm para ver emitido en el recién creado Disney Channel, canal de televisión por cable creado por la compañía en 1983.

   Si la dificultad para ver hoy en día Vincent en enorme, en el caso de Hansel y Gretel hay que hablar de imposibilidad total, puesto que tan sólo fue emitida en una ocasión a través de Disney cannel, lo que es indicativo de poco éxito obtenido por Burton con el mencionado título.

   El director afirma al respecto que “era todo muy amateur, aunque más que por mí que por ellos. Pero disfruté haciéndola y aprendí mucho”, con lo que solo puede ser analizada desde el punto de vista de un director en ciernes, un principiante en pleno proceso de descubrimiento del medio.

   Para Burton la película es bastante fiel al cuento, salvo porque está hecha con japoneses. Siempre me ha interesado el gusto japonés en diseño. Crecí viendo películas de Godzilla y el sentido japonés del color y del diseño me atraía mucho. Y también tiene un ligero toque de artes marcianas.

   Me encantaban esas películas de artes marciales y si te gusta algo te gusta verlo” con lo que el director pone el acento en una de sus principales obsesiones: el recurso deliberadamente intencional a la cita intertextual venga ésta de donde venga. Así todo es posible, incluso un combate de artes marciales en medio de un relato heredado de la tradición popular.

Tim Burton

•abril 2, 2009 • Dejar un comentario

 

Analisis de la filmografia de Tim Burton 

                                                                                                            

 

1992. VINCENT

   “Vincent Malloy tiene siete años. Es un niño caluroso y obediente. Para su edad es muy formal y responsable. Pero sueña con ser Vincent Price”. Con estas palabras comienza Vincent,  el primer corto dirigido por Tim Burton en 1982 cuando aún era miembro de Disney.

      60.000 dólares para llevó  ala pantalla la historia de un niño obsesionado con el actor Vincent Price, historia, que finalmente, se convirtió en un corto de animación de cinco minutos que Disney proyectaría en varias salas de cine norteamericano junto a proyecciones de larga duración.

 

                                                                                                                       

 

        Rodada en blanco y negro, supuso el nacimiento del particular estilo de Tim Burton al a hora de llevar una historia a la pantalla. Totalmente alejada de los presupuestos formales y de los contenidos típicos de Disney, el corto nació de un poema escrito por Burton, texto que hubiera pasado al más total de los olvidos de no ser por el golpe de suerte que par el director supuso la aparición de dos de los ejecutivos de Disney.

        

Tan solo le fue puesta una condición: la historia sería llevada a la pantalla utilizando la técnica del Stop-motion, es decir, con muñecos tridimensionales cuyos movimientos son registrados fotograma a fotograma.

   La Stop-motion se encuentra hoy día prácticamente desfasada debido a los avances tecnológicos, aunque Burton no ha renunciado a su uso como se puede comprobar en Bitelchús, Pee Wee’s Big  Adventure, y especialmente, en Pesadilla antes de navidad, rodada íntegramente con esta técnica.                

             

 

 

   Para él, la exigencia  no supuso el más mínimo impedimento, puesto que el director era un apasionado del Stop-Motion desde su infancia, momento en el que nació la admiración de éste por Ray Harryhausen, técnico de efectos especiales que se hizo famoso en el mundo del cine al encargarse de los efectos para cintas como Godzilla o Jasón y los argonautas, filmes por los que el director siente una especial predilección.

   Vincent es muchas cosas, pero especialmente es una declaración de intenciones, la primera muestra lo que escondía la mente de aquel desubicado animador de Disney.

   En definitiva, Vincent refleja el efecto de la cultura popular de nuestra épocallevado hasta los más profundos extremos a través de la delirante mente del protagonista, ese niño de grandes ojos saltones y pelo desaliñado que transita de forma total y absoluta por los imaginarios territorios creados por su locura, hasta quedar atrapado en ellos definitivamente.

      

 

 

 

                

Sydney Pollack

•marzo 22, 2009 • Dejar un comentario

   Sydney Pollack nació en Indiana, era de familia judía de inmigrantes rusos. Se fue a vivir a Nueva york con el fin de comenzar su carrera teatral. Estudio interpretación e intervino en algunos montajes de Broadway. Dirigió más de 80 espectáculos de televisión y ganó varios premios Emmy.

    En 1969 fue nominado al Oscar por la película “Danzad, danzad, malditos”. Realizó algunas películas protagonizadas por Robert Redforf, tales como “Las aventuras de Jeremías Johnson” y “Tal como éramos”

    En la década de los 80 destacó por la película “Ausencia de malicia” con Paul Newman y Tootsie, película que obtuvo 10 nominaciones al Oscar. Años después ganó este galardón por la dirección de “Memorias de Africa”.´

    Sydney Pollack compaginaba la dirección con la producción (‘Sentido y sensibilidad’, ‘El paciente inglés’, ‘Michael Clayton’, ‘Ella es el partido’) y la interpretación (‘Eyes Wide shut’, ‘Michael Clayton’). Su papel en la comedia romántica ‘La boda de mi novia’, pasará a la historia como su última aparición cinematográfica por su papel de Thomas Bailey.  

   El cineasta murió a los 76 años en su casa de Los Angeles el 10 de Mayo de 2008 por un cáncer que le habían diagnosticado 10 meses antes.

 

 

Año

Categoría

Película

Resultado

2008

Mejor Película

The Reader

Candidato

2007

Mejor Película

Michael Clayton

Candidato

1985

Mejor Película

Memorias de África

Ganador

1985

Mejor Director

Memorias de África

Ganador

1982

Mejor Película

Tootsie

Candidato

1982

Mejor Director

Tootsie

Candidato

1969

Mejor Director

Danzad, danzad, malditos

Candidato

Los Grandes Hitos Del Cine

•marzo 12, 2009 • Dejar un comentario

 
 

Gran director, guionista y actor polaco, célebre internacionalmente por por su intensa historia personal y sus perturbadores dramas psicológicos.

     En su infancia, en Polonia en el ghetto de Cracovia, su familia y él mismo, victimas del nazismo, lograron huir por muy poco margen. Años después, Spielberg le ofrecería la dirección de La lista de Schindler (1993), trabajo que rechazó por sus trágicas y dolorosas implicaciones personales. Siendo un joven actor en su país fue dirigido por Andrzej Wajda, y tras cinco años de formación cinematográfica realizó el film Dos hombres y un armario (1958), premiado en varios festivales.   

    Poco después dirigió El quimérico inquilino (1976) y el año siguiente tuvo que abandonar los Estados Unidos por un escándalo sexual con una adolescente. Su primera película realizada en Francia fue la exitosa Tess (1979) junto con Frenético (1988), Lunas de hiel (1992) y La muerte y la doncella (1994), adaptada de una historia del escritor chileno Ariel Dorfman. Por último La novena puerta (1999), basada en El club Dumas del escritor español Arturo Pérez Reverte, tuvo mala recepción por parte de la crítica. Como actor, Polanski ha aparecido en obras propias, como Chinatown (1974) y El quimérico inquilino (1976), y en varias películas ajenas.

 

 La línea que divide realidad y ficción de la vida de Roman Polanski es delgadísima.

   Desde sus inicios como actor/cortometrajista Polanski ha frecuentado esa línea con abrumadora perspicacia, mostrándonos siempre las partes de un todo que se mostraba impredecible, terrorífico. Y ambiguo. Ejemplos claros de esto son: ‘Dwaj ludzie z szafa’, 1958 (‘Dos hombres y un armario’), clarisima reivindicación del malestar del pueblo judío en el mundo, o ‘Gdy spadaja aniol, 1959 (‘Ángeles caídos en España’) en mi opinión su mejor cortometraje.

   En sus primeras grandes obras se puede ver al Roman Polanski más puro. ‘El cuchillo en el agua’, 1962; ‘Repulsión’, 1965; ‘La semilla del diablo’, 1968; Quimérico inquilino’, 1976, pueden ser consideradas películas-exorcismo, episodios de una psicología profundamente perturbadora y ante tpdp, frenética. Bastan cuatro películas para  comprender que los sucesos ocuridos en su niñez construyeron a la persona y al artista. La obsesión, la angustia y la locura procuraron la válvula de escape ideal en el director.

   En 1977, sucede algo terrible,tras el asesinato de su esposa y amigos a manos de la familia Manson, se entremezclan los hechos y personajes: Jack Nicholson, la nínfula de trece años que hizo de él un émulo del pederasta nabokoviano Humbert Humbert, un reportaje fotográfico para Vogue, un jacuzzi, un arsenal de drogas y el propio Polanski. Esta absurda combinación pone fin a una etapa de su vida, de libertinaje, en palabras de Polanski: a su terapia. Con la reputación hecha añicos el director polaco escapa hacia Europa para salvar su reputación y encontrarse a si mismo.

   Marina Zetovich da buena cuenta de ello en ‘Roman Polanski: Wanted and Desired’. Una película documental que narra precisamente su huida, el infierno personal que vive el director tras perder a su familia, amigos. Tras perderlo todo. Zetovich empuja la línea de la ficción a lo real, quizás por primera vez. 

    Se ganó el reconocimiento internacional con El cuchillo en el agua (1962) nominada al Oscar a la mejor película extranjera. Años después, ya instalado en Reino Unido, realizó Repulsión (1965), Callejón sin salida (1966) –ambas premiadas con el Oso de Oro del Festival de Berlín- y El baile de los vampiros (1967), cinta en la que combinó humor y horror. Poco después se trasladó a Hollywood, donde conoció el éxito comercial y reencontró la tragedia en su vida. El año siguiente de La semilla del diablo (1968), film que se convirtió en éxito de taquillas y clásico del terror. Posteriormente, asesinos del culto de Charles Manson mataron a su esposa, Sharon Tate, embarazada de 8 meses y a cuatro personas más. Polanski dirigió una adaptación de Macbeth (1971) y el complejo drama Chinatown (1974), considerada por algunos su mayor éxito.

 

 

 

 
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