Ed Wood

La realidad, como siempre, suele acabar superando a la ficción. Algo así debió pensar Burton en 1993 cuando le propusieron financiar Ed Wood, o lo que es lo mismo: el peor director de cine de la historia. Instalado en las posiciones de privilegiado de Hollywood, la carrera de Burton se encontraba por aquel entonces en un plácido descanso, aguardando la llegada de un nuevo proyecto para ponerse al frente.

Burton se sentía identificado con aquel personaje, algo que es de vital importancia para el director a la hora de decidir su participación en un filme. Pero en este caso, la identificación iba más allá, puesto que ambos cineastas venían a representar las dos caras de una misma moneda distanciadas hasta el infinito por esa palabra llamada talento.

La historia de Wood venía a representar una metáfora acerca del lado más amargo del mundo del cine, una cruel y sincera imagen sobre ese otro Hollywood, un lugar poblado por una variopinta lista de personajes abocados al fracaso y condenados a vagar por los márgenes de la fábrica de los sueños, pero que al mismo tiempo, como sucede en el caso del director de Glen or glenda1954, eran capaces de mantener a prueba de bombas un desaforado y constante optimismo en su trabajo, con lo que la historia de este particular director, estandarte de los perdedores del cine, vendría a ser una especie de sentida y emotiva declaración de amor hacia el séptimo arte, de la mano de un director, que a diferencia de Wood, si ha sido capaz de hacer el cine que en todo momento ha querido hacer.

 

Pero lo cierto es que más allá de las intenciones de Burton, la figura de Wood se ha convertido en objeto de culto en los Estados Unidos desde principios de los ochenta, no por su optimista y entregado amor al cine, sino por ser el creador de los títulos que ocupan los primeros puestos en las listas del cine basura, un cine en el que todo lo que era registrado adquiría ante sus ojos un valor supremo, inestimable. No importa que se tratase de planos de archivo, secuencias rodadas es sacabocados, actores atontados o efectos ridículos, aquello que contaba era el registro sobre película

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~ por vanguardiavisionaria en abril 25, 2009.

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