Segundo de Chomon

•junio 18, 2009 • Dejar un comentario

Le comparaban a menudo con Melies, por su habilidad tecnica ademas de su creatividad, le consideraban uno de los hombres mas importantes en el cine de la epoca. Le contrataron las empresas cinematograficas de su tiempo. 

Archivo:La casa hechizada (1906) de Chomón.jpg

En 1902, en Barcelona,  fabrica él mismo una camara cinematografica y graba una pelicula utilizando el trucaje de maquetas. “Choque de trenes”

Un año despues rueda algunos cuentos fantasticos donde explora la doble exposicion y consigue en el mismo plano efectos de gigantismo en peliculas como “Pulgarcito, Gulliver…”

También en esta misma época perfecciona la técnica del paso de manivela, esta tecnica consiste en obtener tomas fotograma a fotograma para comprimir el tiempo.

Archivo:Satán se divierte (1907) de Chomón.jpg

Alejandro Amenabar

•abril 29, 2009 • Dejar un comentario

“Mi cine no es un cine de respuestas, sino de preguntas”

Alejandro Amenabar nacio en Chile, en 1990 comenzo sus estudios de ciencias de la informacion, especializandose en imagen, en la Universidad complutense, Madrid.

Con tan solo 19 años presento su primer trabajo, un cortometraje, y gano el maximo galardon de la asociacion de Independencia de Cineastas Amateurs.

Pocos años despues, en 1994 escribio y dirigió su tercer cortometraje, al que llamó Luna, corto que le hizo ganar el premio Luis Garcia Berlanga.

Años despues, cuando Jose Luis Cuerda leyo el guión de Tesis, decide producir el primer largometraje del joven Amenabar.

Con abre los ojos, realiza sus segundo largometraje, donde profundiza en la intriga psicologica.

Charlie y la fabrica de chocolate

•abril 27, 2009 • Dejar un comentario

Charlie y la fabrica de chocolate es un libro que fue escrito pensando sobretodo en los jovenes. Fue escrito por RDahl. Es libro contiene un lenguaje sencillo y directo con el fin de que todo el mundo pueda llegar a el. Algunos los han descrito como un libro de ciencia ficcion para adolescentes. Los demas libros de R.Dahl mantienen ese mismo estilo directo y claro que le caracteriza.

 

 La creatividad para idear personajes e historias de Roald Dalh, escritor de expresión cínica con humor un tanto negro, tanto para niños como para adultos,gente de todas las edades ha servido como base para varias películas cinematográficas, entre ellas Charlie y la fábrica de chocolate. 

La película cuenta la historia de un niño pobre Charlie Buckett, y que vive con sus padres y sus

cuatro abuelos en una casita hecha de cartón, torcida y oscura en medio de la nieve.

Centrada en un pueblo industrial, como un pequeño retrato expresionista en medio de un ámbito sin

identidad. 

 Miles de historias y teorías se cuentan sobre la fábrica y su dueño. Cuando se anuncie que en cinco barras de chocolate Wonka habrá un ticket dorado que le permitirá al ganador ingresar a la fábrica con un acompañante, todos se lanzarán a comprar esas golosinas con la esperanza de ser uno de los cinco afortunados. Charlie, por pura suerte, encontrará uno de los tickets e ingresará…

Sweeney todd

•abril 27, 2009 • Dejar un comentario

 El gris de las paredes de una ciudad industrial y muy contaminda, Londres, medio destruida por el avance tecnologico y el pregreso, los habitantes son fantasmas que se encierran en su trabajo centrado en la produccion.
Un barco se abre paso por las aguas frías del Támesis.

En él dos personas,  Anthony Hope, su contraparte es Sweeney Todd ,protagonizado por el héroe de Tim Burton, que pregona la venganza a manera de liberarse del dolor de la perdida de su vida en manos del juez Turpin que le ha quitado, la posibilidad de la felicidad junto a su mujer e hija.

 

   Esta es una película sobre la perdida del optimismo, la decadencia de la humanidad, la imposibilidad de la felicidad en un lugar oscuro y apagado, donde la luz es consumida por las paredes carentes de color. Adaptación de un musical que se presentó con éxito en varios escenarios de Estados Unidos. En nuestra tradición cultural no existen muchas referencias a este género.

 

El film, logra un ritmo que la hace atractivo, la interpretación de las canciones es hecha por cada actor sin doblaje, y se reconoce un esfuerzo por encontrar los registros de cada cual.

 

 

Ed Wood

•abril 25, 2009 • Dejar un comentario

La realidad, como siempre, suele acabar superando a la ficción. Algo así debió pensar Burton en 1993 cuando le propusieron financiar Ed Wood, o lo que es lo mismo: el peor director de cine de la historia. Instalado en las posiciones de privilegiado de Hollywood, la carrera de Burton se encontraba por aquel entonces en un plácido descanso, aguardando la llegada de un nuevo proyecto para ponerse al frente.

Burton se sentía identificado con aquel personaje, algo que es de vital importancia para el director a la hora de decidir su participación en un filme. Pero en este caso, la identificación iba más allá, puesto que ambos cineastas venían a representar las dos caras de una misma moneda distanciadas hasta el infinito por esa palabra llamada talento.

La historia de Wood venía a representar una metáfora acerca del lado más amargo del mundo del cine, una cruel y sincera imagen sobre ese otro Hollywood, un lugar poblado por una variopinta lista de personajes abocados al fracaso y condenados a vagar por los márgenes de la fábrica de los sueños, pero que al mismo tiempo, como sucede en el caso del director de Glen or glenda1954, eran capaces de mantener a prueba de bombas un desaforado y constante optimismo en su trabajo, con lo que la historia de este particular director, estandarte de los perdedores del cine, vendría a ser una especie de sentida y emotiva declaración de amor hacia el séptimo arte, de la mano de un director, que a diferencia de Wood, si ha sido capaz de hacer el cine que en todo momento ha querido hacer.

 

Pero lo cierto es que más allá de las intenciones de Burton, la figura de Wood se ha convertido en objeto de culto en los Estados Unidos desde principios de los ochenta, no por su optimista y entregado amor al cine, sino por ser el creador de los títulos que ocupan los primeros puestos en las listas del cine basura, un cine en el que todo lo que era registrado adquiría ante sus ojos un valor supremo, inestimable. No importa que se tratase de planos de archivo, secuencias rodadas es sacabocados, actores atontados o efectos ridículos, aquello que contaba era el registro sobre película

Pesadilla antes de Navidad

•abril 25, 2009 • Dejar un comentario

Duración: 76 minutos.

Una de las grandes ventajas de los directores estrellas de hollywood es la aparente libertad de la que éstos gozan a la hora de embarcarse  en un nuevo proyecto. La industria del cine, tan poco dada a las concesiones autorales, se muestra benévola con un restringido número de creadores empeñados en llevar a cabo filmes que nada se asemejan a los típicos productos cinematográficos que inundan las salas comerciales.

 

 

Sin duda, Tim Burton es uno de esos pocos afortunados cineastas, un claro ejemplo de cómo un director puede instalarse en pleno corazón de la gran industria sin renunciar a una señas de identidad y a un discurso propio en constante elaboración película tras película. Obviamente, a nadie se le escapa que gran parte de esa libertad es consecuencia directa de los inmejorables resultados cosechados por Burton con sus películas.

 

 

Decimos esto a propósito de la gestación de Pesadilla antes de navidad, filme basado en un proyecto en el que Burton había comenzado a trabajar nada más concluir el rodaje de Vincent en 1982. La idea original del filme está inspirada en un poema del propio Burton sobre la noche de Halloween, un etxto titulado “The Nightmare before Christmas” inspirado en el poema de Clement Clarke Moore.

 

 

El texto de Burton contaba la historia de Jack Skellington, el rey de las calabazas de Halloween Town, empeñado en convertirse en el nuevo Santa Claus.

“Ésta es una idea que se me ocurrió a mí hace unos diez o doce años cuando trabajaba de animador para la Disney. Pero pensaba en hacer un cortometraje de unos veinte minutos con los personajes moviéndose sin hablar y una poesía leída de fondo… quería que Vincent Price recitara el poema que yo tenía escrito. Pero en la Disney no me apoyaron en aquel momento”

 

 

 

Batman

•abril 20, 2009 • Dejar un comentario

 Pasaron dos años antes de que Burton diese el sí definitivo a los directivos de la Warner para  dirigir la secuela de Batman. Inmersa en una depresión postpelícula como él mismo ha declarado, la enorme empresa que había supuesto el rodaje de la primera entrega de la saga había mermado enormemente al director, el cual salió bastante escaldado del filme, debido a la depresión a la uqe fue sometido durante el rodaje del mismo.

 Terminado a mediados de 1990, el guión escrito por D.Waters se convirtió en una nueva vuelta de tuerca a la psicótica visión con la que Burton inundó la imagen del justiciero enmascarado en la primera entrega, que, en esta ocasión, se convertía en el centro de una diabólica trama, en la que el cupo de enemigos se amplía a tres: Catwoman, el Pingüino y Max Shreck.

 

  Identificado por con la historia, Tim Burton puso un requisito a los directivos de la productora para llevar a cabo el proyecto. En esta ocasión, la responsabilidad total y absoluta de la marcha del filme sería suya. 

 Estrenada en los Estados unidos, Batman Returns se convirtió en un nuevo éxito de taquilla para la Warner superando incluso los récords de la anterior entrega.

 Como en la primera entrega, Burton dosifica las pariciones en pantalla de su héroe, con lo que de nuevo está remarcando ese carácter huidizo y ausente de un ser que, debido a su crisis de identidad, parece más un sombrío y peligroso espectro que un superhéroe al uso.

  

Y junto al héroe los tres malvados entre los que por encima de todos destaca Catwoman, el alter ego de Selina Kyle, secretaria solterona y reprimida, que da rienda suelta a sus fantasías sexuales y violentas gracias a su disfraz de felino y a su látigo, ambos de condiciones sadomasoquistas.

 

 Y junto a Catwoman el otro villano de la función: el Pingüino, interpretado en el filme por Dany De Vito, que dejó a Burton impresionado con su transformación en el extraño ser emergente de las cloacas de Gotham. 

 

 

 

 

 

1984. FRANKENWEENIE

•abril 2, 2009 • Dejar un comentario

1984. FRANKENWEENIE

“Cuando me dijeron que sí me quede alucinado”. Teniendo en mente la fría acogida que Hansel y Gretel tuvo por parte de los ejecutivos de Disney, no resultan extrañas las palabras de Burton, resumiendo su asombro ante el sí, pro parte de la compañía, para la realización de su nuevo proyecto: una especie de revisión, desde su particular priisma personal, de dos títulos clásicos en el cine de terror de todos los tiempos: El doctor Frankenstein (1931) y La novia de Frankenstein (1935) dirigidas ambas por el británico James Whale, para el ciclo de filmes de terror que la Universal llevó a cabo durante los años treinta.

     

   La idea original del filme le vino a Burton a raíz de una serie de bocetos que el director había llevado a cabo en alguna de sus monótonas jornadas en Disney. Al mismo tiempo, y como casi siempre sucede en el caso de Burton, en la idea del filme había mucho de los sentimientos personales del director, sentimientos que tienen su origen en esa obsesiva pasión cinéfila que tanto marcó al joven Burton durante su infancia.

   De esta forma, en la gestación de Frankenweenei, se muestran nuevamente los tres ejes fundamentales que vertebran la filmografía de Burton: la cinéfila, el sentimiento y la cultura popular.

 Con una mezcla de terror gótico y los rasgos de la clase media suburbana, Burton planteaba la revisión de un tema clásico como es la creación artificial de vida, distanciándose de la mayoría de títulos  precedentes que habían sobre el tema.

 

Tríada fundamental para entender las fantasías cinematográficas de Burton, estos tres elementos se constituyen al mismo tiempo, como los argumentos principales del director a la hora de contraargumentar, a los críticos cuando se refieren a su obra en términos de simples remakes o parodias de títulos anteriores.  

       frankenweenie01.jpg image by SparkleFarkle54

    Este plante un filme que huye por completo de postulados maniqueístas, consiguiéndolo mediante la inclusión del mismo Victor, que convierte el amor por su perro en un sentimiento que le llevará incluso a simular ser un Dios. Victor es la clave fundamental con la que se dota a la película de credibilidad, para que no se convierta únicamente en un acto de amor de un niño por su mascota.

 

1983. Hansel y Greatel

•abril 2, 2009 • Dejar un comentario

1983. Hansel y Greatel

Producción: Walt Disney Productions. Director: Tim Burton. Guió: Julie Hickson. Productora ejecutiva: Julie Hickson. Reparto: Michael Yama, Jim Ishida. Duración: 45 minutos.

   Hansel y Gretel  es el primero de los tres trabajos realizados por Burton para la televisión. Tras el original debut del director con Vincent, Disney puso en sus manos un presupuesto de 116.000 dólares para la realización de su segundo proyecto: una versión del tradicional cuento de los Grimm para ver emitido en el recién creado Disney Channel, canal de televisión por cable creado por la compañía en 1983.

   Si la dificultad para ver hoy en día Vincent en enorme, en el caso de Hansel y Gretel hay que hablar de imposibilidad total, puesto que tan sólo fue emitida en una ocasión a través de Disney cannel, lo que es indicativo de poco éxito obtenido por Burton con el mencionado título.

   El director afirma al respecto que “era todo muy amateur, aunque más que por mí que por ellos. Pero disfruté haciéndola y aprendí mucho”, con lo que solo puede ser analizada desde el punto de vista de un director en ciernes, un principiante en pleno proceso de descubrimiento del medio.

   Para Burton la película es bastante fiel al cuento, salvo porque está hecha con japoneses. Siempre me ha interesado el gusto japonés en diseño. Crecí viendo películas de Godzilla y el sentido japonés del color y del diseño me atraía mucho. Y también tiene un ligero toque de artes marcianas.

   Me encantaban esas películas de artes marciales y si te gusta algo te gusta verlo” con lo que el director pone el acento en una de sus principales obsesiones: el recurso deliberadamente intencional a la cita intertextual venga ésta de donde venga. Así todo es posible, incluso un combate de artes marciales en medio de un relato heredado de la tradición popular.

Tim Burton

•abril 2, 2009 • Dejar un comentario

 

Analisis de la filmografia de Tim Burton 

                                                                                                            

 

1992. VINCENT

   “Vincent Malloy tiene siete años. Es un niño caluroso y obediente. Para su edad es muy formal y responsable. Pero sueña con ser Vincent Price”. Con estas palabras comienza Vincent,  el primer corto dirigido por Tim Burton en 1982 cuando aún era miembro de Disney.

      60.000 dólares para llevó  ala pantalla la historia de un niño obsesionado con el actor Vincent Price, historia, que finalmente, se convirtió en un corto de animación de cinco minutos que Disney proyectaría en varias salas de cine norteamericano junto a proyecciones de larga duración.

 

                                                                                                                       

 

        Rodada en blanco y negro, supuso el nacimiento del particular estilo de Tim Burton al a hora de llevar una historia a la pantalla. Totalmente alejada de los presupuestos formales y de los contenidos típicos de Disney, el corto nació de un poema escrito por Burton, texto que hubiera pasado al más total de los olvidos de no ser por el golpe de suerte que par el director supuso la aparición de dos de los ejecutivos de Disney.

        

Tan solo le fue puesta una condición: la historia sería llevada a la pantalla utilizando la técnica del Stop-motion, es decir, con muñecos tridimensionales cuyos movimientos son registrados fotograma a fotograma.

   La Stop-motion se encuentra hoy día prácticamente desfasada debido a los avances tecnológicos, aunque Burton no ha renunciado a su uso como se puede comprobar en Bitelchús, Pee Wee’s Big  Adventure, y especialmente, en Pesadilla antes de navidad, rodada íntegramente con esta técnica.                

             

 

 

   Para él, la exigencia  no supuso el más mínimo impedimento, puesto que el director era un apasionado del Stop-Motion desde su infancia, momento en el que nació la admiración de éste por Ray Harryhausen, técnico de efectos especiales que se hizo famoso en el mundo del cine al encargarse de los efectos para cintas como Godzilla o Jasón y los argonautas, filmes por los que el director siente una especial predilección.

   Vincent es muchas cosas, pero especialmente es una declaración de intenciones, la primera muestra lo que escondía la mente de aquel desubicado animador de Disney.

   En definitiva, Vincent refleja el efecto de la cultura popular de nuestra épocallevado hasta los más profundos extremos a través de la delirante mente del protagonista, ese niño de grandes ojos saltones y pelo desaliñado que transita de forma total y absoluta por los imaginarios territorios creados por su locura, hasta quedar atrapado en ellos definitivamente.

      

 

 

 

                

 
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